Recordar todo lo que tenemos que hacer cada día puede ser un verdadero problema. Muchos deciden comprarse una agenda o anotar todo en su móvil, pero aun así los descuidos son inevitables. La mayoría de personas andamos casi siempre con prisa, de un lado para otro, y sin tiempo para casi nada. Esta vida atareada no es fácil de llevar, y con frecuencia las personas solemos olvidar ciertas cosas. Un número, la cita medica, el aniversario con nuestra pareja o la entrega de un trabajo o informe.

Y es que el cansancio, las prisas, las tareas poco comunes… son factores que pueden provocar despistes a nivel personal como laboral, que pueden acarrearnos serios problemas con la gente de nuestro entorno. ¿Qué podemos hacer entonces para solucionar esto? La respuesta está en el método japonés conocido como poka yoke. Esta palabra procede del japonés, y significa “prueba de errores”. Se trata de una técnica que nos evita la ardua tarea de pensar, porque otros ya lo hicieron por nosotros.

A un nivel comercial, esta prueba de errores se utilizan en multitud de productos, con la finalidad de evitar confusiones humanas. Claros ejemplos son los códigos de colores, las formas, los tamaños y la disposición de los elementos. Sin ir más lejos, la tarjeta SIM de tu teléfonos móvil, posee un tamaño único y una forma también bastante determinante. Su finalidad es que la coloques en la posición y orientación correcta.

A Shigeo Shingo, ingeniero japonés que se distinguió por ser uno de los líderes en prácticas de manufactura en el Sistema de control Producción de Toyota, se le acredita haber creado y formalizado el Cero Control de Calidad; entre el que resalta el Poka Yoke, un sistema de inspección en la fuente. En la década de 1960 se implementó originalmente para garantizar la cadena de montaje, pero en la actualidad sigue presente en nuestro mundo profesional de un sinfín de formas.

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Pero no solo en la vida laboral podemos implementar este método, ya que realizando pequeños gestos podemos lograr no olvidarnos de nada. Una de las clave de este método es ser honesto y reconocer nuestros errores. Una vez seamos conscientes de los errores que cometemos, es muy fácil solucionarnos en nuestra vida cotidiana. Pongamos varios ejemplos prácticos.

Imagina que necesitas enviar una carta por correo, pero cada mañana cuando sales de casa te olvidas de ella, ya que no es una acción que realices habitualmente. Tan solo te acuerdas de ella cuando ya has llegado a la oficina, y no puedes volver a casa a buscarla. ¿La solución? Ya que conoces tu error, trata de evitarlo. Es tan sencillo como colocar las llaves de casa o del coche sobre la carta en cuestión. Cuando vayas a coger las llaves, no te olvidarás de la carta.

Otro ejemplo práctico puede ser cuando estamos muy enfermos. Nuestro médico nos ha recomendado que alternamos cada 4 horas un paracetamol y un ibuprofeno, y aunque las primeras horas no nos perdemos, tras unas cuantas tomas seguramente ya se te ha olvidado si te toca uno u otro. Un método sencillo para evitar esto es colocar la caja de la medicación que te toca tomar la próxima vez encima de la otra. Así siempre sabrás que la que tienes por encima es la que te toca tomar.