Conocida por muchos como la pequeña Liliput Oriental, Yangsi (China) es una pequeña aldea escondida en las montañas de la provincia suroccidental de Sichuan que tiene desconcertado a los científicos. Todos recordaréis el nombre de Lilliput, una nación ficticia donde transcurre parte de la novela Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift. La principal característica de Lilliput es que sus habitantes son personas diminutas de unas seis pulgadas de alto. Obviamente en esta localidad China la media de altura es más elevada, pero mucho más baja de lo que podríamos pensar.

Alrededor del 40% de sus habitantes tienen una estatura más cortas que el ser humano promedio. 36 de los 80 residentes de la aldea son enanos -el más alto mide aproximadamente 91 cm-. El más bajo, por otro lado, no supera los 61 centímetros de alto. Obviamente las cifras son evidentemente notorias, y que el 40% de la población sufra de enanismo es un dato fuera de todos los parámetros normales. Sin embargo, hasta ahora nadie ha sido capaz de proporcionar una mejor explicación que el capricho de la naturaleza.

 

Aseguraban algunos ancianos que su vida cambió una noche de verano hace muchos años, cuando una enfermedad golpeó la región. Varios lugareños sufrieron una misteriosa afección que afectaba principalmente a niños pequeños, en edades comprendidas entre los 5 y 7 años. Estos niños simplemente dejaron de crecer, permaneciendo en la misma altura por el resto de sus vidas.

Los científicos y expertos han visitado Yangsi para estudiar el agua, el suelo y el grano en la región. También examinaron a las personas afectadas con la esperanza de obtener algunas pistas. Sin embargo, no pudieron determinar la causa detrás de la condición, por lo que sigue siendo tan misterioso hoy como lo fue hace más de 60 años. De acuerdo con los escritos de los funcionarios del Distrito, la extraña enfermedad se descubrió en 1951. Un censo se llevó a cabo en 1985, descubriendo cerca de 119 casos en la aldea, pasando esta afección de generación en generación.

 

Algunas personas culpan a los japoneses y a los extraños gases tóxicos que estos soltaron por la zona cuando invadieron China. Sin embargo, los japoneses nunca llegaron al pueblo de Yangsi, un hecho que los aldeanos del mismo niegan rotundamente. A lo largo de los años, varios residentes han abandonado la región con el temor de verse afectados por la extraña condición, pero las cosas parecen estar mejorando. Y es que la nueva generación parece no verse afectada por el extraño fenómeno.