La mayoría de playas del mundo son naturales, las mareas las crean durante millones de años erosionando la costa y depositando los restos, en su mayoría arena, en una zona costera. Los humanos las usamos especialmente para tomar el sol y disfrutar durante el verano -en el hemisferio norte-, al menos claro los que viven en la costa. Las personas que viven en el interior tienen que conformarse con un río o un pantano, siempre y cuando esté permitido bañarse, pero está claro que no es lo mismo... Sin embargo, cualquier lugar puede disponer de una enorme playa de arena tropical, incluso Madrid, y estas imágenes lo demuestran.

Como siempre en temas extraordinarias y de hacer posible lo imposible, tenemos que confiar en Japón y en sus extraordinarios ingenieros y constructores. A más de 1.000 kilómetros al sur de Tokio, en la prefectura de Miyazaki se encontraba una de las playas artificiales más grandes del mundo. ¡Aun sabiendo que en la isla de Kyūshū el mar está a una hora de distancia desde cualquier punto, se construyó una playa artificial de proporciones épicas!

Seagaia Ocean Dome | Max Smith/Wikipedia

Se llamaba Seagaia Ocean Dome y en el recinto estaba situada la playa artificial más grande del mundo -si bien en cuanto a piscinas las hay más grandes-. Los bañistas podían encontrar debajo de un pabellón inmenso y con el tejado movible, más de 14.000 toneladas de agua y 600 toneladas de arena que formaban una inmensa zona que nada tenía que envidiar a cualquier playa natural del mundo. El tejado se desplegaba y los asistentes tenían 300 metros de largo y 100 metros de ancho de arena y agua para disfrutar y refrescarse.

Por si esto fuera poco, la playa no contaba con todas esas incomodidades que normalmente sí tenemos en una playa normal: el agua muy fría, animales que nos pueden picar o arenas que se pegan a todas las partes del cuerpo. No había animales en el agua, la cual estaba totalmente limpia y cristalina. También se conservaba de forma constante a unos 28 grados de temperatura y, además, la arena no se pegaba al cuerpo al estar hecha de polvo de mármol. ¡Todas las ventajas para los bañistas!

 

Por supuesto, tenía un sistema que replica el oleaje para olas de hasta 2,5 metros de altura, más que suficiente para simular el movimiento del mar. ¿Por qué hablamos en pasado? El recinto de los años 90 fue demolido hace apenas 2 años... Debemos recordar que Japón es, en realidad, un archipiélago enorme con miles de islas de diverso tamaño, y seguramente pocos decidían pagar más de 20 euros diarios pudiendo ir a la playa gratis. Pero es innegable que una construcción semejante es más que útil en zonas alejadas de la costa, como Madrid. ¿A qué esperar para replicar esta propuesta de los japoneses?