Si conoces Japón o eres fan de este país y de su cultura, entonces seguro que en los últimos años has visto muchas imágenes de karts circulando por las calles de Tokio con la estética de Mario Kart. Fueron muchos los turistas extranjeros y locales los que han disfrutado de este servicio durante años, incluyendo personalidades como el expiloto de Fórmula 1 y campeón del mundo Jenson Button. Fans de los videojuegos, turistas amantes de Tokio, niños, mayores... El perfil de los clientes de este negocio era muy variado debido a su gran atractivo -no todo el mundo puede disfrutar de un paseo en kart por las calles de una urbe futurista como Tokio-.

Sin embargo, siendo Japón y siendo Tokio, probablemente nadie pensaría que estábamos ante un negocio "pirata" o ilegal, pero la ley acaba de confirmarlo. Probablemente pocos podrían pensar que siendo Japón, ninguna empresa podría realizar esta copia de Mario Kart en la vida real sin permiso de la gigante de los videojuegos. Pero la realidad es bien diferente y sí, el negocio conocido como MariCar no tenía permiso de Nintendo para realizar esta actividad -incluso los conductores podían ponerse disfraces con los personajes de Super Mario pagando un poco más-.

Era obviamente un negocio privado que se aprovechaba de la franquicia Mario Kart para promocionarse, quizás no de forma directa, pero sí con un nombre parecido, con disfraces de la marca, etc. Obviamente había un aprovechamiento ilícito sin el permiso de Nintendo y por ello la creadora de Super Mario decidió denunciar y poner el asunto en manos de la justicia. Finalmente ya hay sentencia y Nintendo tenía razón.

La empresa que gestiona MariCar es Mari Mobility Development, que no se cortaba ni un pelo en hacer campañas de marketing utilizando la licencia de Nintendo para promocionarse. MariCar de hecho es el nombre por el que se les conoce a los fans de Mario Kart en Japón. Tres años después de iniciar la demanda, el Tribunal Superior de Propiedad Intelectual de Japón dictaminó que Mari Mobility Development debe pagarle a Nintendo 50 millones de yenes, lo que se traduce en 454.500 dólares.

"Lamentamos profundamente que partes de nuestra argumento no fueran aceptadas, y examinaremos de cerca el contenido del fallo mientras decidimos nuestro próximo paso", comentan desde la web de MariCar. El mensaje de Nintendo es bien diferente: "Continuaremos tomando las medidas necesarias para proteger las marcas y las propiedades intelectuales de nuestra empresa, que fueron creadas gracias a muchos años de esfuerzo".