Es uno de los lugares más conocidos del país del sol naciente en todo el mundo, sin embargo, es cierto que no por los motivos que a todos nos gustaría. Aunque no es el país con más suicidios en el mundo, Japón sí que tiene un problema con este tipo de casos, en donde personas -especialmente enfermas o mayores- deciden no ser un peso para su familia y se quitan la vida. También están, en menor medida, los que se quitan la vida por otros motivos. En muchas ocasiones lo realizan solos y en un lugar apartado, y muchos deciden adentrarse en el bosque de Aokigahara para hacerlo.

Uno de los destinos de suicidio más conocidos

Os lo creáis o no, existen puntos calientes en el mundo en donde la tasa de suicidios al mes es mucho más elevada que en cualquier otra zona. Suelen ser lugares como puentes, barrancos, bosques, etc. En este caso Japón tiene varios de estos puntos, siendo Aokigahara uno de los más habituales. Otro es el Monte Mihara, un volcán que hace años tenía el cráter accesible y la gente saltaba desde lo alto. Ahora está totalmente vallado desde la base.

Rodeado de métodos de prevención

Las autoridades han rodeado el bosque de métodos de prevención pasivos y activos. Por ejemplo, dentro de los caminos puedes ver carteles con mensajes positivos y que intentan hacer cambiar de opinión a una persona que quiere suicidarse. También se han colocado cámaras en las entradas del bosque o aumentar las patrullas para lograr dar con las personas antes de que cometan el acto. Pese a todo, aún se siguen produciendo suicidios cada semana.

 

Los métodos más utilizados

Aunque cuando hablamos de suicidios en Japón se nos vienen a la cabeza el suicidio tirándose a la vías del tren, lo cierto es que este es uno de los métodos menos usados pese a las creencias populares. Lo cierto es que la mayoría de suicidios se producen mediante ingesta de ciertas sustancias. También en Aokigahara, que suele ser la segunda forma de suicidio más utilizada; la primera es el ahorcamiento en los árboles.

Dos libros lo hicieron famoso

Aunque ciertamente el suicidio en Aokigahara ocurría desde hace cientos de años, la verdad es que antes era un hecho casi anecdótico. Pero una novela lanzada en 1930, Kuroi Jukai de Seichō Matsumoto, utilizó este enclave para la muerte de un personaje tras un engaño amoroso. Otro libro, "El completo manual del suicidio" de Wataru Tsurumi, también describía al "Mar de Árboles" de Aokigahara como el sitio ideal para cometer suicidio. Estos dos libros hicieron crecer el fenómeno.

Voluntarios para el rescate

La policía y algunos voluntarios caminan todos los años por Aokigahara en partidas de rescate, no de los posibles suicidas, sino para llevar los cuerpos y darles un tratamiento adecuado. En la actualidad no hay datos sobre la cantidad de cuerpos que recuperan, pero a principios de los años 2000 se sabía que estaban entre 70 y 100 personas cada año. Algunos suicidas colocan cintas de colores para marcar el camino, y saber regresar en caso de arrepentirse o facilitar la búsqueda del cuerpo para los voluntarios y agentes de rescate.

 

También es una zona turística

Muchos vecinos de la zona están tristes por la mala fama que se ha ganado el bosque de Aokigahara, sin embargo, a los pies del Monte Fuji es evidente que se trata de un lugar natural muy bello. Los turistas pueden admirar las magníficas vistas del citado volcán y visitar lugares como la meseta de lava, los árboles de 300 años y la Cueva de Hielo de Narusawa. Los viajes turísticos son cada vez mayores en el bosque.