En los tiempos que corren la rivalidad entre consolas pone a Microsoft y Sony sobre el ring. En los 90 y en plena batalla entre Nintendo y SEGA, la Gran N buscó un aliado inesperado: Sony. Ambas compañías estuvieron a punto de trabajar juntas en una consola que hubiera cambiado por completo la historia de los videojuegos tal y como la conocemos a día de hoy.

Aquella breve alianza dejó un prototipo de consola que sólo unos pocos poseen en su haber. Ésta mezclaría las licencias de Nintendo que todos conocemos, como Super Mario y The Legend of Zelda, pero con la arquitectura de Sony a la espalda. El CD se convertiría en el elemento principal de la plataforma, algo que no terminaba de convencer a la propia Nintendo. Los choques entre ambas empresas por la arquitectura dividió a ambas. El resto ya es historia. Super Nintendo se convertiría en la plataforma de 16bits para rivalizar con SEGA Megadrive. Sony, por su parte, comenzaría a trabajar en PlayStation.

Terry Diebold y único propietario conocido de aquel prototipo quiere deshacerse de PlayStation - Nintendo. Así lo confirmaba Cedric Biscay de Shibuya Productions a través de su cuenta de Twitter. Aunque no han salido a la luz detalles sobre el precio o cuándo comenzaría la hipotética subasta, el producto ya ha captado la atención de los coleccionistas.

 

Desde entonces no han sido pocos los usuarios que han preguntado a Terry sobre el coste que podría alcanzar la máquina. Eso sí, el poseedor de la consola no se moja a dar, por ahora, un precio de salida. No sería descabellado pensar en una cifra de unos cuantos ceros teniendo en cuenta la rareza de la plataforma, su perfecto estado de conservación y lo que estuvo a punto de suponer para la industria.