ANÁLISIS

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ESDLA: Las Aventuras de Aragorn

Vuelve el Señor de los Anillos en su versión más “para todos los públicos” desde que Peter Jackson firmó sus películas hace ya 7 años.

Ya hace años que Frodo tiró el anillo bien puesto en su dedo y dentro de la boca de su amigo Gollum. La paz y el orden reinan en la Tierra Media. El que más y el que menos se acuerdan de los oscuros tiempos en los que el ojo de Sauron lo veía todo, desde los Puertos Grises a Rivendell, pasando por Rohan, La Comarca y la ciudad blanca de Gondor. Excepto los más pequeños del lugar, que sólo conocen las historia de todo lo que ha pasado a través de las historias que les cuentan sus padres y sus abuelos.

El Señor de los anillos vuelve en su versión más light.

En una fiesta organizada para conmemorar a Samsagaz Gamyi, a la que va a asistir e mismísimo Aragorn, hijo de Arathorn, y heredero de Isildur, los hijos de Sam se preguntan por las verdaderas hazañas de Aragorn. Y, claro está, los mayores, ansiosos por recordar sus tiempos de batallitas, no dudarán en contárselas.

Esta es la base de Las Aventuras de Aragorn. Es El Señor de los Anillos contado para niños. Para que puedan comenzar a disfrutar de una de las novelas más famosas del siglo pasado, y que pasó con letras mayúsculas a formar parte de la historia del cine reciente.

Se trata también de un juego pensado para Wii y que, por condescendencia ha visitado otras plataformas, como PS3, PS3, DS y PSP.

Y, sin duda, se trata de una aventura de demasiado poca monta, pero indicada para todos aquellos padres que quieran hacer que sus hijos hereden su flilia por unas películas para las que, sin duda, aún no deben ser aptos.

El juego, en su vertiente Wii y PS3 permite multijugador bastante simple. Mientras que con un wiimote o mando Move controlas a Aragorn y a su espada (en la vertiente normal de captura de movimientos, nada de alardes), otro jugador podrá controlar a un Gandalf o un Legolas, más pensado para el combate a distancia.

Sin duda, el aspecto infantil de sus gráficos o el tono amable a la hora de narrar hasta los más cruentos de talles de la historia han sido pensados para poder entrar en un juego apto. Sin embargo, el resultado final se resiente de tanta amabilidad. También, para que vamos a engañarnos, adolece de falta de épica y espectáculo. Todo se reduce a que Aragorn peleó con una veintena de orcos en las puertas de Mordor. Y toda su epopeya parece más del circo de los muchachos que de una superproducción hollywoodiense. Pero, como decimos, no se trata del juego sobre la obra de Tolkien definitivo. Habrá otros juegos más adelante (seguro) y, esperemos, que en algún momento de la historia, haya uno que le haga justicia a esas grandes batallas, como sí que lo hizo el celuloide.

Víctor Sánchez | Madrid | 16/11/2010

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