El doblaje al castellano está dando mucho de qué hablar en nuestro país. Si bien hemos contado con obras que han ofrecido un doblaje fuera de toda duda como Metal Gear Solid, Alan Wake o The Last of Us, todos ellos dignos de película; otros por el contrario dejan mucho que desear.

Estos videojuegos han desatado todo un vendaval de críticas, haciendo en algunos casos de su doblaje auténticos títulos de culto. El más reciente ha sido Control, obra a cargo de los padres de Max Payne y cuyas voces en nuestro idioma han puesto en tela de juicio las habilidades de los actores de doblaje. Desde una nula sincronización labial, pasando por una capacidad actoral que altera por completo la seriedad y enfoque de thriller del título en sí.

Si bien The Witcher 3: Wild Hunt es una auténtica obra maestra, los humildes inicios de CD Projekt RED no fueron tan espectaculares. Aunque con la primera entrega de The Witcher nos ofrecieron un título notable, la edición en castellano contaba con un doblaje cuanto menos peculiar. Una aventura que seguramente más de uno terminó con el audio en inglés para los personajes tras comprobar las cómicas voces en español.

Imanol Arias en Battlefield 4 | DefconPlay

Adoramos a Imanol Arias. Hablamos de uno de los actores más importantes de nuestro país y que cuenta con uno de los bagajes más extensos tanto en televisión como en cine. No obstante y como dice el refrán: ‘zapatero a tus zapatos’. Imanol interpretaba a uno de los personajes más importantes de la Campaña de Battlefield 4. Lo que a priori parecía un fichaje estrella para EA se convirtió en todo lo contrario, pasando a ser uno de los doblajes al castellano que desde luego no recordaremos para bien.

Age of Pirates: Caribbean Tales es un título clásico, una obra que engrosa la lista de videojuegos de culto. ¿Su jugabilidad? Para nada. ¿Su apartado gráfico? Tampoco. El doblaje al castellano del estudio Akella está considerado por unanimidad el peor trabajo en lo que a voces en español se refiere. Una auténtica monstruosidad y aberración que, años después de su estreno, se ha convertido en un meme en sí mismo.