La figura de los gatos está muy presente en la mitología y leyendas japonesas, siendo un animal extremadamente respetado en esta cultura. De hecho, seguro que alguna vez has visto un maneki-neko, que es el nombre que reciben los clásicos gatos de la suerte con la pata levantada. Pues bien, estos gatos son los protagonistas del templo Gotokuji en Tokyo, que es considerado como “el templo de la suerte” japonés. Te contamos por qué.

Tiempo atrás, una peligrosa tormenta sorprendió a un señor feudal mientras cazaba en los terrenos de la periferia de Tokyo. El hombre corrió a refugiarse en el bosque, al cobijo de uno de los árboles cercanos a un antiguo templo. Entre la lluvia y los truenos, el hombre distinguió la figura de un gato, mirándole fijamente y sentado en la entrada de aquel templo en ruinas.

 

 

Un acto heroico

El gato comenzó a moverse y agitar las patas, como para indicarle al hombre que se acercase. Al hombre le picó la curiosidad y se acercó al templo para reunirse con el gato. A los pocos segundos, un rayo cayó fulminando el árbol donde se había refugiado hace un instante. El hombre, eternamente agradecido, pagó por la restauración del templo y donó un montón de recursos para que se llevara a cabo.

Con el paso del tiempo, el templo ha recibido centenares maneki-neko (figuras de gato) y recibió el nombre de Gotokuji. La estructura es ahora un referente en cuanto al tributo y adoración de los gatos, que habitualmente se relaciona directamente con la buena suerte. El templo no está en una zona muy turística, pero si tienes la suerte de visitarlo, no olvides mostrar tus respetos a los cientos de gatos que velan por su seguridad en el interior.