Los rumores sobre posibles retrasos en el lanzamiento de las consolas next-gen que llegan a finales de este 2020 no han parado de surgir, alimentados por la falta del anuncio de la fecha exacta de lanzamiento de Xbox Series X y PlayStation 5. Debido al coronavirus estos rumores han aumentado, insinuando varios analistas posibles problemas en la producción y ensamblajes de las consolas de Sony y Microsoft, generalmente fabricadas en China.

En las últimas semanas las empresas sí han mostrado las características técnicas oficiales, llegando prácticamente todo el mundo a una conclusión: Xbox Series X es técnicamente superior a PS5. Le gana en potencia bruta, aunque es cierto que PS5 dice tener ventaja por la velocidad de su SSD, si bien Microsoft usa una arquitectura de discos nueva que podría igualar esta velocidad. Ahora los rumores apuntan a que PS5 podría retrasarse.

La información procede del usuario de Twitter Jeff Rickel, siendo posteriormente confirmada por dos editores del portal Windows Central, quienes aseguran tener fuentes con la misma información. Según parece, la comunidad de desarrolladores opina que Sony se ha confiado y ha subestimado a Microsoft y a la Xbox Series X.

 

El rumor en concreto revela un grave problema del hardware actual de PS5 y uno de los puntos más criticados de la lista de especificaciones: la velocidad de reloj, que no podría mantener estable. Esto estaría causando graves problemas de sobrecalentamiento de la consola, lo que a su vez causaría un importante número de fallos de hardware en las pruebas. También tendría ciertos problemas de optimización, siendo PS5 impredecible para los desarrolladores en cuanto a potencia ofrecida de forma constante, lo que aumentaría el trabajo en optimización de los juegos.

Según el rumor, Sony estaría trabajando en un rediseño completo de la consola para solucionar algunos de estos problemas, lo que podría resultar en un retraso de 6 a 12 meses. Otra posibilidad es que Sony lance la consola en la fecha prevista para pelear con Xbox Series X y, en el futuro, lanzar un rediseño que solucione estos problemas.

Aunque la fuente original de la información no es fiable -básicamente el usuario de Twitter no es nadie conocido en la industria-, sí es cierto que algunos editores le han dado veracidad, al menos a algunas partes de esta información (aunque sin pillarse los dedos).

Por supuesto, se trata de información no confirmada u ofrecida por las propias empresas implicadas.