Mandos hay para todos los gustos y colores. Hay quienes prefieren el DualShock de PlayStation. Otros, en cambio, opinan que el gamepad de Xbox se adapta mejor a los diferentes géneros en los videojuegos. Por supuesto también están los que defienden la evolución en los mandos de Nintendo, ideales para títulos de plataformas o aventuras.

Sea como fuere, si algo tienen en común los gamepad e independientemente de la generación, es la cruceta. Da igual que nos remontemos a la época de Super Nintendo o a la más actual con PlayStation 4, el denominado D-PAD siempre estará situado en la parte izquierda. Una decisión que está lejos de ser pura casualidad.

Partamos de la base que en el mundo hay más diestros que zurdos, por lo que cada una de las manos estará especializada para según qué actividades. Dicho lo cual, se atribuye a la mano dominante el centrarse en movimientos más pequeños y que requieran mucha más precisión. Por el contrario, la mano no dominante (generalmente la izquierda) queda relegada a movimientos más grandes y caracterizados por la velocidad de reacción.

Mandos de consola | Defconplay

Dicho lo cual, este es el motivo por el que los botones (mano dominante) se sitúan a la parte derecha del gamepad. Se necesitan combinaciones complejas y una sincronización perfecta. En cambio, con el stick izquierdo o D-Pad los movimientos han de ser menos inexactos. Aunque en ambos casos los mandos están diseñados para que las manos trabajen juntas, en el caso del D-Pad la destreza ha de ser menor debido a la retroalimentación visual que necesita el jugador para mover a su personaje.