RETRO | REPASAMOS LAS AVENTURAS CLÁSICAS

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Rubí y Zafiro, los dos únicos Pokémon cien por cien originales en GBA

Tras el éxito espectacular de Pokémon Rojo y Azul en Game Boy, y de Oro y Plata en Game Boy Color, Nintendo continuó aprovechando el éxito de la franquicia en Game Boy Advance. La portátil recibió en verano de 2003 las entregas de Rubí y Zafiro, únicas cien por cien originales para ella, que tuvieron alguna que otra novedad pero que pecaron de ser algo continuistas. Ahora, tras el anuncio de sus remakes para 3DS, toca recordar cómo era y es la aventura original.

Hace ya casi 20 años, Nintendo se sacó de la manga lo que se conoce como un juego 'superventas'. Un título que por sí solo vendió millones y millones de copias y de consolas Game Boy, y que terminaría por convertirse en una de las franquicias que más éxitos comerciales ha dado a la compañía. Fue allá, por 1996, cuando en Japón aparecieron Pokémon Rojo y Pokémon Verde, edición que en Europa pasaría a ser conocida como Azul y que junto a su compañera saldría en 1999.

Pero la Game Boy no iba a ser una máquina eterna y dio paso a Game Boy Advance, más conocida por sus siglas GBA. Y GBA necesitaba su ración de Pokémon para hacer que sus ventas fueran incluso mayores ya. La que por aquel entonces fuera la portátil de Nintendo recibió cinco ediciones, con los remakes de Rojo Fuego y Verde Hoja, y con la única entrega original que fue Rubí y Zafiro, más tarde ampliados con Pokemon Esmeralda.

Los juegos cuyas portadas protagonizaron Groudon y Kyogre están a punto de recibir un remake que saldrá en noviembre de 2014 en completas 3D para Nintendo 3DS, pero fue en 2003, en los cálidos meses de verano, cuando la entrega original apareció en GBA para animar las vacaciones de todos aquellos a los que la saga había atrapado desde Rojo y Azul, y también a los nuevos miembros de la cada vez más numerosa comunidad Pokémon.

Más de lo mismo con un toque distinto
Una nueva región, Hoenn, un total de 135 especies más que se suman a los 251 Pokemon ya existentes en las entregas de Oro y Plata en Game Boy Color, y un apartado gráfico que podía haber dado más de sí esconden una idea por todos conocida. Tocaba volver a aventurarse, a salir de nuestra casa, para reunir las ocho medallas de gimnasio y ser así el mejor entrenador del mundo. Para ser un auténtico maestro Pokemon.

Esa simple premisa da lugar a decenas de horas de juego, incluso a centenas de horas de juego. La colección, el entrenamiento de nuestros Pokémon y las batallas a través de la conexión de GBA contra nuestros amigos deparaban para mucho. Para disfrutar durante meses y años de un juego que pecó de ser excesivamente continuista respecto a las anteriores entregas pero que aún así tenía sus novedades.

La principal es que la trama empezaba a querer dar algo más de sí. Ya no estaba el Team Rocket, los malos de las dos primeras entregas. Su lugar en Hoenn lo ocupaban el Team Aqua y el Team Magma, que tenían como objetivo despertar a unas criaturas legendarias para conquistar el mundo, mundo que nosotros debemos salvar. Su despertar conllevará otra novedad, y es la aparición de las condiciones climáticas en batalla.

Se incluyen las batallas dobles y las habilidades
Batallas por turnos, como en los RPG japoneses clásicos, en los que el contacto entre Pokémon brilla por su ausencia y con unas animaciones seguían pudiendo dar algo más de sí. Ahora bien, la entrada de la lluvia, el granizo y el sol hizo que el componente estratégico tomara fuerza, además potenciado por la inclusión de los combates 2 VS 2, en los que enfrentaremos dos de nuestros Pokemon contra dos de los rivales, lo que a día de hoy no sólo se mantiene sino que se amplió con los 3 VS 3.

No sería la única novedad que afectaría a las batallas. También harían acto de presencia las habilidades, que también se mantienen en las nuevas entregas de la saga, y que otorgan un carácter único a cada Pokemon. Fue en esta entrega donde 'nacieron' la 'Intimidación' de los Gyarados y de los Arcanine por ejemplo. O el 'Mar llamas' de Blaziken y demás criaturas de fuego.

Fuera de los combates regresó la tan extrañada por muchos en Oro y Plata Zona Safari, para capturar diversas criaturas con las 'Safari Balls', y se introdujeron otros cambios, como los Pokécubos (esenciales para evolucionar a Feebas en Milotic) y también los Concursos Pokémon, una especie de minijuegos en los que los movimientos de nuestros Pokémon pasan a ser algo más que ataques. Debemos usarlos conforme sea el concurso en cuestión para poder obtener la victoria en una especie de espectáculo.

Demasiado continuista
Con todo, Rubi y Zafiro cometieron el error de ser entregas muy continuistas. Hay novedades sí, pero también hay ausencias como la no diferencia de colores entre día y noche a pesar de tener el juego un reloj interno, algo que sí tenía Oro y Plata, y además se redujo considerablemente su dificultad.

A pesar de todo, enamoró y sigue enamorando a los fans de Pokémon. Más de cien nuevas criaturas, batallas dobles, ocho nuevos líderes de gimnasio, más Pokemon legendarios y una especie de historia más allá de ser el campeón de Liga son las bases de un título divertido y extremadamente adictivo cuya duración no tiene límite.

Jorge Bautista | Madrid | 13/05/2014

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