Seguramente el nombre de Chris Metzen no os diga mucho, pero hablamos de uno de los responsables y mentes creativas más importantes que ha dejado Blizzard en los últimos 20 años. Encargado de sagas como Diablo y Warcraft, y más recientemente del “pelotazo” que ha supuesto Overwatch, Chris no ha tenido unos años fáciles dentro de la compañía.

Tal y como ha revelado en una entrevista, su última etapa en Blizzard ha afectado negativamente a su salud e incluso contacto con la gente. “Me encantaba estar ahí, me encantaba la gente; pero acabé convirtiéndome en alguien esquizofrénico, ataques de pánico, crisis de ansiedad…”; explicaba Chris de forma sincera.

Según destaca durante su encuentro, tras pasar 23 años en Blizzard “abandonar la compañía fue una decisión increíblemente difícil. Tenía 19 años cuando me contrataron, era una vida entera, mi identidad. En cierta manera eso terminó consimiéndome”, añadía. “Era el tío de Blizzard, una y otra vez", comentó Chris en torno a su responsabilidad en Blizzard y los proyectos en los que se involucraba.

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Su esfuerzo y pasión en el estudio no ha pasado por alto para la compañía y que recompensará con una estatua de Chris Metzen en la sede de la empresa.

Ken Levine, padre de Bioshock; o Amy Henning una de las máximas responsables de la saga Uncharted; también han mostrado su estrés y presión al trabajar en proyectos de gran magnitud, afectando negativamente a sus vidas.