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Retro Gameplay

Os recordamos el clásico SleepWalker

Aquí va más una preferencia personal que un clásico imborrable: el original y olvidado juego de Ocean deal año 1993 Sleepwalker, todo un homenaje a los dibujos animados más locos.

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La mítica compañía inglesa Ocean nos dejó un montón de juegos en la memoria colectiva de los gamers de los año 80. En la época de los 8 bits se convirtieron en reyes, acaparando algunos de los mejores juegos de plataformas de la época, siendo especialistas en versionar recreativas o, sobre todo, en llevar películas de éxito al mundo de los videojuegos.

En los últimos años, antes de que Infogrames la absorbiese (y antes de que Infogrames pasase a llamarse Atari y, posteriormente, Namco Bandai y, actualmente, Bandai Namco), realizaron un juego tremendamente original que no tuvo excesiva repercusión en el año 93, cuando fue lanzado para Atari ST, Amiga, MS-Dos y Commodore 64.

En principio, este juego sirvió como plataforma para apoyar a la plataforma Comic Relief, un organismo de caridad británica, auspiciado por los cómicos ingleses Ricard Curtis y Lenny Henry. Los beneficios obtenidos por el juego irían destinados a ayudar a paliar el hambre en Etiopía. Tristemente el juego no fue el éxito que debió haber sido, tanto por la calidad y originalidad de su propuesta, como por los honorables fines para los que estaba destinado.

En él controlábamos a un perro que tenía la misión de ayudar a su pequeño amo sonámbulo de los peligros de la ciudad. Todo giraba en torno al concepto Lemmings de ir de un punto A a un B sorteando peligros. En lugar de realizar las acciones de forma externa, pulsando un icono y poniéndolo en el camino del sujeto pasivo, nosotros teníamos que actuar activamente para evitar los peligros. Para ello había que empujar, patear, hacer de puente, golpear a los enemigos, cerrar puertas, correr y brincar como en la vida. Lo más cercano que podíamos estar a vivir en primera persona uno de los cortos de Roger Rabbit y Baby Herman.

Un gran juego que merece la pena revisitar, porque vive de una idea que todavía resulta original y, sobre todo, porque cae en una complejidad y unos niveles de dificultad muy poco habituales en los videojuegos actuales. Una época que ofrece mucha nostalgia a los jugadores.

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