La muerte de Roseanne fue algo muy inesperado y sus familiares todavía no han tenido tiempo de superar el duelo. Por ello Dan hace cosas como dormir viendo la tele desde el porche.
Adam Rukek llega a una vivienda tras la llamada de un vecino y se encuentra con el cadáver de una mujer y su hija. Una niña de ocho años es la única testigo que podría resolver el caso.