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CULTURA

Las sombras de Hiroshima, el macabro recuerdo de la bomba nuclear

Recordamos otro de esos recuerdos que han dejado las bombas atómicas en Japón. Hablamos de las llamadas “Sombras de Hiroshima“. Restos que aún se pueden ver en las calles, piezas de museo y fotografías de la época.

Sombras de Hiroshima

Getty Sombras de Hiroshima

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El 6 de agosto de 1945 la ciudad japonesa de Hiroshima, una de las más importantes del país por aquel entonces, entraba en una pequeña lista negra en la que ninguna ciudad desearía encontrarse nunca. De hecho, la estrenaba como la primera ciudad bombardeada con una bomba atómica; pocos días después el ejército americano, por orden de Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos, repetía la explosión nuclear sobre población civil en Nagasaki.

Estos dos hechos de la historia militar no sólo causaron un gran impacto en el Japón de aquel entonces, provocando la rendición de sus mandatarios. Las bombas han dejado secuelas a muchos habitantes de Japón durante décadas, y sus efectos negativos aún son sufridos a día de hoy. En anteriores ocasiones hemos visto desde diferentes puntos de vista este hecho clave de la historia de Japón.

Sombras en el puente de Hiroshima | Yoshito Matsughige para el Australian War Memorial (Wikipedia)

Hemos visto la ciudad de Hiroshima en vídeo poco antes de ser destruida prácticamente en su totalidad. También hemos hablado de los “hibakusha“, víctimas de los bombardeos atómicos que fueron rechazados por la sociedad nipona por miedo a sufrir algún tipo de enfermedad contagiosa.

Hoy hablaremos de otro de esos recuerdos que han dejado las bombas atómicas en Japón. Son recuerdos macabros de la tremenda explosión nuclear vivida en la ciudad de Hiroshima, que paralizó el tiempo por unos segundos para más tarde destruir todo lo que encontró a su paso. Hablamos de las llamadas “Sombras de Hiroshima“.

Sombra de hombre sentado en una escalera | Getty

Las Sombras de Hiroshima son restos que aún se pueden ver en las calles, piezas de museo y fotografías de la época. Algunas se han borrado con el tiempo, otras siguen mostrando su macabro semblante. Son proyecciones, como imágenes tomadas en un segundo e imprimidas sobre piedras, suelos y paredes.

En realidad a este fenómeno se le conoce como “efecto sombra” o “sombra radioactiva”, y se produce en las explosiones nucleares por el intenso brillo quemador de la explosión. La explosión alcanzó el millón de grados centígrados, e hizo que algunos cuerpos y objetos dejaran una sombra en una pared, acera o planta cercana. En realidad lo que sucede es que la explosión y la radiación emblanquecen toda la ciudad. En las zonas en donde un objeto o un cuerpo tapaban el suelo, o una pared, estas se protegían del efecto de la explosión nuclear, quedando impregnada la forma o la sombra de lo que tenían delante. Una especie de negativo.

Las sombras, algunas de ellas, se encontraron a cientos de metros de la explosión. Algunas muy conocidas son, por ejemplo, la sombra radioactiva creada por una llave de agua. La sombra de una persona sentada sobre las escaleras de un frecuentado banco, o la sombra en la pared de un hombre que usaba una escalera. También en un puente a 900 metros de la explosión pudo verse el efecto, en donde los pilares quedaron retratados en el pavimento.

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