Momento destacado
Trevor empieza a hacer de padre con su hija: no quiere que malgaste su futuro
Abby tiene que decidir qué hacer con su vida: si quedarse de camarera en el hotel o perseguir sus sueños.

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Trevor desempeña su nuevo papel como padre de Abby, aunque ella no pueda verla ni puedan tocarse.
Empieza por regalarle un Porsche: el deportivo con lazo incluido es solo una forma de saber que se preocupa por ella ya que no lo ha podido hacer en los 25 primeros años de su vida.
Pero hay más cosas que le preocupan al recién estrenado padre, como a qué se quiere dedicar Abby. Respecto a eso, ella tiene claro que quiere irse a París, ver el mundo y trabajar.
Pero Trevor no quiere perderla ahora que acaba de recuperarla. Aunque también sabe que su hija tiene que hacer su vida.
Ahora solo hay otro problema. Todos se han encariñado con el Porsche, sobre todo Sam. Por eso no le gusta nada cuando Trevor propone vender el coche para correr con los gastos de los estudios de Abby.
Ahora Sam tiene el poder, porque es la intermediaria entre Trevor y su hija.
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