Las grandes diferencias en cifras entre los países asiáticos y los países occidentales en cuanto al número de infectados por coronavirus puede deberse a múltiples razones. Una forma de actuar diferente, costumbres culturales que ayudan a maximizar o disminuir la propagación, etc. Una teoría lanzada por la emisora japonesa TBS ha indicado que el idioma hablado en cada país también puede influir en la mayor o menor propagación de los virus.

En la actualidad se hablan 7.000 lenguas en el mundo, si bien solamente 600 cuentan con más de 100.000 hablantes, siendo las principales y más conocidas. En TBS quisieron comprobar qué idioma podría influir a propagar más el coronavirus, así que en su ejemplo pusieron a una mujer japonesa de perfil, con un trozo de papel recortado frente a su cara. La mujer pronuncia la frase "Kore wa pen desu", que significa "Esto es un bolígrafo". El papel se mueve frente a su boca.

Luego repite la frase, pero en inglés: "This is a pen". El papel parece moverse bastante más, especialmente con la última palabra. Mientras observan el ejemplo, los presentadores señalan que la cantidad de aliento expulsado es muy diferente entre el inglés y el japonés. Por supuesto, es un experimento que no tiene ningún rigor científico, ya que incluso si se quisiera controlar, deberían utilizarse sujetos cuyo idioma principal y materno fuese el correcto.

 

En el vídeo puede verse que la mujer pronuncia el inglés de una forma mucho más intensa que el japonés, idioma al que está más acostumbrada. Pero plantea una pregunta interesante: ¿pueden unos idiomas influir más en la propagación del coronavirus que otros? Obviamente cada idioma tiene su propio sonido, su propio vocabulario y su propia intensidad, por lo que habría que realizar un estudio intenso y profesional para demostrar esta suposición de TBS.

Sin embargo, el vídeo ya se ha propagado en las redes sociales niponas, con muchos usuarios compartiendo vídeos y realizando sus propias pruebas. La mayoría, eso sí, califican la demostración del programa japonés como una ridiculez.