La tumba de cristo es uno de los temas que más ríos de tinta ha hecho correr los últimos años, al menos los supuesto sepulcros en donde se asegura que está enterrada esta figura tan importante para la historia y el cristianismo. Y es que ninguna de las supuestas tumbas de Jesucristo han sido confirmadas por la ciencia, estando una de ellas en un territorio que jamás hubiéramos pensado: Japón.

A un pequeño pueblo japonés llamado Shingo miles de personas peregrinan todos los años, no por su oferta cultural y lúdica, ni siquiera por sus templos shintoistas o budistas. En realidad recibe peregrinación del cristianismo, una religión que no es ni mucho menos mayoritaria en el país (menos del 2%), pero el enclave es realmente especial para estos peregrinos. En Shingo se encuentra una de las supuestas tumbas que se le atribuyen a Jesucristo, las cuales están repartidas por todo el mundo.

Los archivos del cristianismo oficiales nos dicen que Jesús murió a los 33 años de edad, después de ser crucificado por los romanos. Sin embargo dice la teoría de esta tumba que, en realidad, Cristo tenía un hermano y fue a él a quien crucificaron en Jerusalén. Un pequeño grupo de cristianos nipones de Shingo creen que en realidad Jesús se casó, tuvo tres hijas e, incluso, llegó a ser un anciano centenario.

 

Los que respaldan este lugar como una tumba verdadera creen que Jesús logró vivir hasta los 109 años, y que su cuerpo fue enterrado en el pequeño pueblo japonés, junto a la oreja de su hermano. En realidad lo que para muchos podría ser una creencia extraña e improbable, reúne todos los años en Shingo a 20.000 peregrinos y turistas. Un pequeño montículo de tierra y una gran cruz de madera es la supuesta tumba real y el lugar final de la peregrinación de la leyenda conocida como Daitenku Taro Jurai.

El origen de esta peculiar teoría que asegura que Cristo está enterrado en Japón surgió en el siglo XVII, según el Museo de la Leyenda de Cristo, situado en el pueblecito. Japón habría viajado a Japón a los 21 años para conocer mundo y otras culturas, lo que explicaría los años ocultos de Jesús, hasta que cumplió los 33 años y regresó a Jerusalén. Entonces las autoridades romanas lo capturan y lo condenan a crucifixión, pero antes de producirse se cambia por su hermano, conocido en Japón como Isukiri.

 

Jesús escapó de Jerusalén y llegó a Japón con la oreja de su hermano, ya muerto, y un mechón del cabello de María. En Japón se habría retirado y formado una familia, e incluso dicen que la familia Sawaguchis de la zona es, en realidad, descendiente de Jesús.