El mantra de que los videojuegos son perjudiciales y nada bueno puede suceder disfrutando de ellos es, actualmente, un tema muy superado por la mayoría de usuarios y profesionales. Es obvio que un mal uso de los videojuegos puede ser perjudicial, pero esto sucede con cualquier afición o actividades cuando se superan ciertos límites. Pero desde un punto de vista médico y científicos, los videojuegos han demostrado ser realmente interesantes.

Pokémon es una de las licencias más reconocidas y exitosas en los últimos 20 años de historia del sector, pero también es una franquicia que ha inspirado gran cantidad de estudios e investigaciones en los últimos años, debido principalmente a su presencia cotidiana en la sociedad -aumentada por Pokémon GO-.

Jesse Gómez es un profesor asistente de la Universidad de Princeton quien, recientemente, utilizó Pokémon para analizar el cerebro de las personas. En concreto este científico quiso comprobar las diferencias en el cerebro de alguien que había crecido jugando a Pokémon con otra persona sin experiencia en el título de Nintendo y Game Freak. Los resultados no pudieron ser más interesantes.

 

Para el experimento sólo se necesitaban un grupo de voluntarios y un par de escáneres de resonancia magnética. Estos escáneres demostraron que las personas que habían crecido jugando a Pokémon tenían una actividad cerebral diferente en su corteza visual cuando se les mostraban imágenes de Pokémon. Las personas que no habían jugado a la franquicia apenas mostraban algo de actividad cerebral en su corteza visual.

¿Por qué son importantes estos resultados. Es una maravillosa y curiosa evidencia de cómo el cerebro humano dedica áreas específicas de sí mismo para piezas particulares de información visual -ya sea recordar momentos de Pokémon o las caras de las personas-. Este profesor de Princeton espera seguir avanzando en sus estudios para poder crear recursos para niños con discapacidades del desarrollo o afecciones como la dislexia.