Cuenta el dicho, aunque por supuesto no es nada científico cuando nos lo dicen -especialmente cuando somos pequeños-, que si hacemos un agujero en la tierra y excavamos durante cientos de kilómetros, terminaríamos en China. La base o la intención es buena, aunque está profundamente equivocada y no deja de ser un mito o leyenda.

Nunca podría realizarse un agujero tan grande como para atravesar nuestro planeta, la Tierra, de un lado a otro. Al menos con la tecnología actual que disponemos, ya que la capa superficial es sencillo de excavar al ser tierra o roca dura, pero terminaríamos llegando a capas mucho más blandas que podrían hacer colapsar las paredes del agujero. Por otra parte, aunque pudiéramos cubrir estas paredes, lo cierto es que el manto y núcleo de la tierra en realidad no es sólido y está a altas temperaturas.

Ahí abajo, cercano al centro del planeta, la presión es millones de veces la presión en la superficie y la temperatura puede superar los 6.700 grados, así que sería imposible realizar un agujero aun teniendo la maquinaria posible para llegar tan abajo. Por ello resultaría imposible pero, además, la frase también tiene un gran error de base además del técnico evidente: si hacemos un agujero recto debajo de nuestros pies, en España, nunca terminaríamos en China.

Nueva Zelanda | Pixabay

Aunque es cierto que terminaremos en un lugar muy alejado de nuestro país y mucho más cercano a China. Si hacemos un agujero en cualquier parte de España -salvo las Islas Canarias- y atravesamos el planeta saldríamos en tierra o en la costa cercana a la isla de Nueva Zelanda. Desde las Islas Canarias el lugar de salida estaría mucho más cercano a la costa este de Australia. En realidad para llegar a China, por ejemplo a la ciudad de Pekín, habría que comenzar el agujero en Argentina.

Todo esto es muy fácil de averiguar con la página web gratuita antipodesmap.com, que nos señala el lugar de nuestras antípodas si introducimos un país, ciudad o unas coordenadas.