Aunque no se considera oficialmente un trabajo y no tiene remuneración, lo cierto es que el trabajo de ama de casa puede ser tan o más duro que muchos otros empleos. En la cultura occidental tradicional, es la mujer que tiene como ocupación principal el trabajo el hogar: el cuidado de los hijos, la limpieza de la casa, la compra de víveres. Los tiempos han cambiado y esta figura por suerte se ha modificado, y ya son muchas las familias que comparten el trabajo doméstico. Un trabajo que no está remunerado.

Aún falta mucho por mejorar en este aspecto en nuestra sociedad, pero existen países avanzados en donde la tradición está más arraigada y algunas costumbres con tintes machistas siguen siendo difíciles de erradicar. Este es el caso, por ejemplo, de la sociedad japonesa. Es muy común en este país que, tras la boda, la mujer deje de trabajar y se quede en casa ocupándose de las tareas domésticas y del cuidado de los hijos.

Esta realidad del país nipón es la base de una serie de conocidas películas como What A Wonderful Family! 3: My Wife, My Life del director Yoji Yamada. La trama de la misma se centra en la casa de la familia Hirata, en donde tres generaciones viven juntas. El ama de casa abandona el hogar enfadada con su marido y toda la familia pronto cae en un estado de caos debido a su ausencia, demostrando de esta manera quién era la pieza clave del hogar.

Tareas domésticas | Pixabay

Fue en un evento de esta película en donde el del profesor Noriyuki Yanagawa, de la Universidad de Tokio, realizó un comentario muy interesante. "Si compensásemos las tareas domésticas diarias de un ama de casa con un salario anual, sería algo así como 7.200.000 yenes (unos 55.000 euros). Estos datos están basado en las tarifas actuales de servicios de limpieza", comentaba el profesor nipón. Por supuesto, sin cifras niponas, pero seguro que bastante aproximadas a las de otras sociedades avanzadas.

Yanagawa continuó expandiendo su teoría: "Los deberes de ama de casa a menudo incluyen horas extras nocturnas, por lo que no sería inusual que reciban un plus al mes. Además, es común que una ama de casa trabaje muy duro sin ninguna compensación monetaria, especialmente si hay un fuerte vínculo de amor entre ella y su esposo. A menudo estas mujeres no piden dinero; más bien quieren que sus esposos reconozcan su arduo trabajo y respeten su esfuerzo. No se debe dar por sentado que ella deba hacer todas las tareas domésticas y, al igual que con cualquier arduo trabajo, debe asegurarse de tener suficientes vacaciones".