A ojos de un occidental, Japón es una de las tierras más atractivas que existen. La forma de entender la naturaleza, las religiones, su pasión por la tecnología, la gastronomía? son muchos los elementos que hacen por ende del territorio nipón uno de los lugares favoritos para visitar al menos una vez en la vida.

Si alguna vez has visto un documental sobre la forma de vida de los japoneses o has conocido a alguien que ha visitado el país te habrás dado cuenta que sus inodoros son completamente diferentes a los que encontramos en Occidente. Denominados comúnmente washlet, se trata nada más y nada menos que una marca registrada por TOTO, el mayor fabricante de inodoros del mundo. Y sí, es una compañía japonesa.

A diferencia de otros modelos de váter, los washlet se han hecho mundialmente famosos por contar desde con asiento calefactado como un chorro de agua que hace aún más higiénica la labor, siendo ésta la característica diferenciadora. No sólo eso, sino que muchos modelos cuentan con hasta una función capaz de absorber ese olor maloliente que se queda cuando vamos al baño. Motivos más que de sobra para que se convierta, por méritos propios, en el foco de atención cada vez que vamos a un hotel o casa ubicada en Japón.

 

Con semejante historial y un éxito que está confirmado por todos aquellos que lo han probado, no han sido pocas las veces que se ha tratado de exportar la idea a Occidente. Aunque TOTO lo ha intentado en territorio americano, los washlet no despuntan y es debido a un motivo: su altísimo precio. Sólo la instalación del inodoro puede ser superior a los 1.000 euros. Ese es simplemente uno de los diferentes impedimentos por los cuales no triunfa en Occidente. A ello hay que sumar el voltaje, el doble en España que en Japón; el tipo de enchufe o tazas directamente incompatibles dependiendo por ende de adaptadores externos.