A veces la relación de un artista con ciertos fans no es la mejor posible o, cuanto menos, la deseable. Es un fenómeno que, especialmente en ciertos sectores, tiende a sobrepasar la ilegalidad. Muchas cantantes han denunciado episodios de acoso por parte de supuestos fans que, incluso, han llegado a colarse en sus casas. Ya sea con buenas o malas intenciones, que un fan roce el acoso es totalmente aterrador para un artista.

El mundo de las idol japonés es, sin duda, uno de los más grises que han aparecido en los últimos años en el país del sol naciente. Artistas adolescentes que son idolatrados por todo tipo de público, y no precisamente infantil, llegando algunos a perder los estribos. En los últimos años se han publicado varios casos de idols cuyos fans han tenido comportamientos de acoso, motivo por el que las y los idols, así como sus agencias, son extremadamente protectores de cualquier información que pueda aparecer públicamente.

Recientemente hemos conocido que una idol fue atacada el pasado 1 de septiembre. Ella regresaba a su casa en Tokio en el barrio de Edogawa pero, antes de que pudiera entrar en su condominio, fue atacada por un hombre que la amordazó con una toalla y la empujó. Luego realizó tocamientos aunque, por fortuna, la idol logró zafarse sin heridas. El acosador, un fan de 26 años, reconoció estar obsesionado con ella al ser detenido.

Fotógrafo | Pxhere

En este caso el atacante, Hibiki Sato, vivía en Saitama, que está aproximadamente a 30 kilómetros del barrio de Tokio en donde vivía la idol. Ni la agencia ni la cantante habían revelado detalles sobre su ubicación de residencia... ¿cómo era posible que el acosador localizase a la idol? Obviamente no se trata de un encuentro casual. Los investigadores descubrieron que Sato había podido deducir dónde vivía la idol por las fotos de sus redes sociales.

Pero la idol, conocedora de este problema de acoso, se había cuidado mucho de tomar fotografías cerca de su casa. A excepción de una, sacada en la estación de tren más cercana a su casa, en la que sólo se veía su cara: no había carteles, edificios, tiendas ni otras pistas. Pero la idol no se dio cuenta de algo: sus ojos mostraban detalles de la estación que no se veía en la foto. El acosador averiguó la estación por medio del reflejo de sus ojos, y esperó a la idol para perseguirla.

Un caso más que pone en evidencia la inseguridad que sufren muchas idol y, especialmente, la inseguridad que ocultan nuestras fotos y post que subimos a las redes sociales, las cuales dicen mucho más de nosotros de lo que pensamos.