¿Puede haber algo que dé más reparo que tirarse un pedo, sin querer por supuesto, cuando nos encontramos en familia o entre amigos? Se trata sin lugar a dudas de una de las situaciones que pueden ocupar el puesto número 1 en el Top Momentos Tierra Trágame.

Como ya viene siendo habitual desde hace unos años, han sido una vez más los japoneses quienes, adelantados a su tiempo, han encontrado una solución para los problemas más complicados; al menos en el día a día, claro. “Queremos crear ropa interior para liberar a las personas del estrés de tener que aguantar sus pedos porque hay personas a su alrededor, lo que a la vez, daña su salud”.

Así de tajantes se han mostrado un grupo de estudiantes japoneses que han decidido ni cortos ni perezosos, encontrar la solución perfecta para que cualquier que ande con el estómago algo más suelto de la cuenta pueda tirarse un pedo sin que éste se convierta en un objeto de burla o miradas asesinas.

Kazunobu Fuse , Kazuhiro Saito y Junichi Saito son los autores de la mencionada ropa que promete ofrecer un futuro mejor. Estudiantes de tercer año de la Universidad de Tokyo, han centrado el proyecto en los dos apartados que caracterizan a cualquier pedo que se precie: el olor y el sonido. El primero de ellos, el olor, fue camuflado mediante carbón poroso. Su principal propiedad es la absorción química, una solución ideal para dejar el menor rastro posible.

 

La característica más delicada del proyecto es el sonido pues con él podemos detectar al autor. El equipo dividió pues en dos las categorías a tener en cuenta: absorción de sonido y aislamiento acústico. Para lograr el éxito en ambas debían ser capaces de aislar las ondas sonoras, pero por supuesto ser capaces también de absorberlas.

Con las instrucciones adecuadas ya sobre el papel era hora de pasar a la acción y desarrollar el prototipo. Una suerte de calzoncillo que llevaría dos placas de acero inoxidable junto a dos capas más de espuma para absorber el sonido. Todo ello acompañado por el carbón que haría su función para evitar que el olor se extendiera.

Los primeros resultados fueron más que positivos. Los estudiantes lograron eliminar cualquier rastro de olor en los cinco pedos que se utilizaron como prueba. Por otro lado y utilizando un medidor de sonido, el invento suprime parcialmente la flatulencia en cuestión, pero no la elimina por completo. De cara a mejorar próximos elementos del proyecto, el equipo reconoció que se centrará en ofrecer una total comodidad al usuario pues el prototipo está lejos de ser útil.