Se lanza en iOS y Android
Alone in the Dark regresa a tu bolsillo
Alone in the Dark regresa para instalarse en nuestros smartphones y tablets, recordándonos aquellos tiempos en los que unos pocos polígonos podían ser realmente terroríficos.

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Los smartphones se han convertido en unas herramientas perfectas para poner a prueba nuevas formas de entender los videojuegos. Pero, como hemos podido comprobar en numerosas ocasiones, también para rememorar algunos de los clásicos imperecederos.
El último en llegar, debidamente adaptado a nuevas formas de control basados en la pantalla táctil, es el clásico entre clásicos, Alone in the Dark.
Para los que no conozcan esta gran maravilla de Infogrames del año 1992, os ponemos en antecedentes.
Se trata de la primera entrega de una trilogía (que, posteriormente, tuvo dos secuelas adicionales que jugaron sin éxito a hacer reboot de la serie) en la que interpretamos a un detective privado que va a una mansión en Lusiana. Allí, un pintor se ha sucidado y, bueno, hay una serie de secretos oscuros que poder investigar.
El mayor valor de este juego es que está considerado como el primer Survival Horror de la historia. Antes había algunos juegos de terror, como Zombi (Ubisoft, 1986) o Sweet Home, (Capcom, 1989) que, pese a su temática, no desarrollaban el género de igual forma, ni definirían el género tanto como lo hizo Alone in the Dark. El juego de Infogrames llegó 4 años antes que Resident Evil (Capcom, 1996) y 7 antes que Silent Hill (Konami, 1999).
Hoy en día es difícil pensar que estos gráficos, que estos personajes o que esos monstruos fuesen capaces en su momento de darnos miedo. Pero por un precio reducido, si uno tiene tiempo libre, y disfrutó de este clásico en aquella época, en los comienzos de los motores 3D, no debe dudar y pararse a recordar aquellos tiempos más ingenuos en los que dos polígonos y un poco de pólvora era más que suficiente para que pasásemos un rato intranquilos pensando que alguien estaba mirándonos por encima del hombro en nuestra aparentemente vacía habitación.
Por favor, que sigan reeditando clásicos, muchas gracias.
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