Aunque no se habla mucho sobre ello, resulta que los videojuegos son un medio de entretenimiento que suelen favorecer cierta evolución e innovación tecnológica, no sólo para su sector, también para otros sectores. Por ejemplo, los controles por movimiento de Wii han sido ampliamente utilizados en la industria de la medicina o rehabilitación de personas. La sensibilidad de los mandos de las consolas provocan que sean utilizados muchas veces para controlar ciertos robots y otras máquinas.

Pero probablemente nunca habríamos relacionado una innovación tan brutal como un exoesqueleto, con el clásico Pong creado por Atari y Nolan Bushnell y lanzado el 29 de noviembre de 1972. Pong como sabéis es actualmente un juego muy básico, en donde la pantalla se divide en dos campos y una pelota rebota de un lado al otro mientras intentamos que no se nos cuele en nuestra portería con una barra que sube y baja.

Lo que vemos en el siguiente vídeo es un avance espectacular creado por los miembros de la Universidad de Grenoble (Francia). Se trata de un exoesqueleto muy avanzado que le ha permitido a un hombre paralítico volver a caminar con cierta soltura. El exoesqueleto soporta todo el peso del cuerpo y se mueve según los deseos del enfermo usando simplemente el cerebro. Los investigadores y el paciente trabajaron juntos durante 24 meses, entrenando un algoritmo que interpreta el cerebro de la persona.

 

Es decir, unos receptores logran saber qué es lo que está pensando el cerebro de la persona, interpretando los movimientos que desea. El sistema interpreta el cerebro en cada una de las cuatro extremidades. Al paciente se le implantan chips y sensores en zonas de su cerebro, que envían información de forma inalámbrica al exoesqueleto. ¿Cuál es el papel de Pong en todo esto? Resulta que el paciente ha tenido que entrenar su cerebro con un juego similar a Pong, controlando el movimiento de la plataforma sólo con su cerebro. Con otros simuladores virtuales también entrenó movimientos más complejos, como coger cosas con su mano.

Los expertos esperan seguir avanzando para que las personas paralíticas puedan manejar ordenadores usando solo señales cerebrales y, de esta forma, facilitar su día a día. Por ejemplo, sillas de ruedas que funcionan sin joysticks o exoesqueletos que los transporten con mayor eficiencia. Y en ello los videojuegos y los simuladores virtuales serán esenciales para entrenar el cerebro y las IA.