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EL ERIZO SIGUE BUSCANDO EL RUMBO

Sonic cumple años en pleno cambio de ciclo

El año 1991 fue muy especial para Sega. Fue ahí cuando, para competir de tú a tú con Nintendo y con Mario, nació Sonic. Fue cuando se vio por primera vez a ese pequeño y rápido erizo azulado correr por los coloristas e imaginativos fondos de Megadrive para protagonizar un inolvidable plataformas que dio paso a un icono de los videojuegos. Que hizo de Sonic una de esas leyendas que, con el paso del tiempo, ha ido cayendo poco a poco en picado hasta tocar un fondo tan hondo que nadie sabe si podrá llegar a salir de él. Pero con su velocidad todo es posible.

Sonic

agencias Sonic

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Tras recordar parte de mi infancia con los juegos de Amstrad, es imposible no nombrar al juego, a la saga y al personaje que realmente me hizo engancharme a esto de los videojuegos. Como buen 'seguero' que fui a comienzo de los 90, con mi Master System II y mi Game Gear, recuerdo como si fuera ayer mis primeras partidas con Sonic, como si fuera ayer aún cuando el erizo era todo un icono de videoconsolas y el sprite de un juego que me tenía horas y horas enganchado. Y días y días esperando a que saliese un nuevo título protagonizado por él.

Sega lo tenía totalmente claro. Sega sabía, o creía, que Alex Kidd no era suficiente para enfrentarse de tú a tú contra Nintendo y contra Mario, ese bigotón que salió de la mente de Miyamoto. Sabían que hacía falta algo más, algo que tuviera el suficiente carisma como para luchar contra él. Una mascota, un emblema, un estandarte. Un personaje que se convirtiese en la imagen de la compañía y que sirviese para que SNES no monopolizara las ventas de consolas.

Y vaya si lo hizo, sobre todo en Estados Unidos. Porque antes, hablar de un Sonic era hablar de un juego de sobresaliente, uno de esos juegos que todos esperaban. De los que hacían marcar en rojo el día en que salía a la venta. Desde que apareció por primera vez, en 1991, correteando por Megadrive.

Del 2D a la gloria
Fue ahí, en la 16 bits de Sega, donde disfrutó de la gloria. De la máxima gloria posible. Quizá por la buena forma en la que estaban los plataformas en 2D, o quizá directamente por las obras maestras que salian de la mente de Yuji Naka y el Sonic Team. Todos y cada uno de los Sonic que salieron en Megadrive fueron tan buenos que no hay top 20 de la máquina en la que no estén los cuatro.

Los cuatro, aunque Sonic 3D también apareció para la 16 bits de Sega. Pero fue corriendo de derecha a izquierda cuando más disfrutó el pequeño erizo azulado. Y es que a Sonic, a Sonic 2, a Sonic 3 y al enorme Sonic & Knuckles se sumó Sonic CD, el mejor juego de Mega CD. En disco, y usando sprites del primer Sonic, la velocidad alcanzada fue total. Tras una secuencia anime brutal se esconde un plataformas puro, difícil, adictivo y colorista, que mezclaba pasado, presente y futuro, que presentó a Amy por primera vez y que introdujo a Metal Sonic, contra el que nos medíamos en una grandiosa carrera.


Desaparecido en Saturn, resucitado en Dreamcast
Una pena que sus tres próximas apariciones en CD no fueran tan afortunadas como esta. Porque quienes piensen que este es el único bajón de Sonic es porque no vivieron la época de Saturn. Tras la cancelación de Sonic X-treme, la 32 bits de Sega se quedó con Sonic 3D Blast, Sonic Jam (recopilatorio de los cuatro Sonic de Megadrive) y con Sonic R. Este último es un juego de carreras 'a pata' que pecó de ser excesivamente corto. Cinco circuitos, diez personajes y una banda sonora inolvidable... pero con eso no se podía luchar contra Super Mario 64 y contra Crash Bandicoot.

Con Sonic Adventure sí. Porque su resurrección fue a lo grande, con un juego en tres dimensiones para Dreamcast, con una auténtica aventura que puso al erizo al máximo, y también a todos sus aliados. Varios personajes a elegir para distintos estilos de juego que se ampliaron al máximo con Sonic Adventure 2, uno de los mejores juegos de la franquicia. Dos equipos, seis personajes, una historia entrelazada y Shadow haciendo su primera aparición en un juego de la saga. Y además, para la blanquita de la espiral de Sega, Sonic Shuffle. El erizo se pasa a los minijuegos.

Sin embargo, ese camino que inició Sonic en Dreamcast fue el que propició su posterior declive. Porque el erizo, cuando pasó por la blanca de Sega, se alejó de sus principios. Se marchó de los idílicos entornos para entrar en un mundo más humano. Los animalitos y demás dejaron paso a 'otra cosa'. A algo que se hizo más que evidente en su posterior gran aventura.

Demasiados años buscando rumbo
Porque tras Sonic Heroes comenzó el paseo de Sonic por un purgatorio que dura demasiado. Salvo excepciones, como el notable Sonic Colours y el buen homenaje que Sega hizo con Sonic Generations, los experimentos con un erizo-lobo en Unleashed, donde la participación del jugador era mínima, y con el exclusivo Sonic Lost World, juego que no ha destacado lo más mínimo en Wii U, el personaje no ha recibido juegos de calidad. Por no hablar de los intentos de recuperar la esencia de Megadrive con los dos episodios de Sonic 4...

Desde ese Sonic the Hedgehog. Desde que Yuji Naka dejó el Sonic Team y desde que decidieron sacar un juego sin terminar para homenajear al personaje en su 15 aniversario. Pero ese homenaje salió rana porque se lanzó con prisas, y cuando las prisas mandan las cosas no suelen salir bien. Una buena idea se quedó en nada con una jugabilidad horrible, con unos bugs enormes y con una dificultad desmedida debido sobre todo a los errores propios del juego. Y Sonic cada vez dejaba más su mundo para entrar en el de los humanos.

Para perder parte de esa esencia 16 bits, esa esencia retro que otros personajes como Mario sí han mantenido pero que Sonic ha perdido. La nex gen es un buen momento para ver si Sega reencuentra el camino del erizo, o si 'inventa' uno nuevo que vuelva a poner en lo más alto a todo un icono de la industria. Sonic Boom parece más un experimento que el futuro de la franquicia... el Sonic Team debe hacer un nuevo 'Sonic Resurrection' como ya hizo en Dreamcast.

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