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EXCLUSIVO DE SONY

Un niño de tan solo 5 años consigue terminar uno de los juegos más difíciles de PS4

Existen videojuegos tan complejos y difíciles que tan solo unos pocos jugadores son capaces de terminar hasta ver los créditos.

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Con el avance de las nuevas tecnologías y el apogeo de la industria de los videojuegos, el catálogo que encontramos en las distintas plataformas es casi infinito. Existen tantos géneros entre los que podemos elegir, que puede resultar abrumador. Sea como fuere, la mayoría de las entregas llegan con algún tipo de tutorial para que los usuarios aprendan a jugar o múltiples modos de dificultad para aquellos que prefieran disfrutar del juego a un ritmo más pausado.

Sin embargo, los videojuegos más difíciles no vienen con una guía que nos diga qué debemos hacer, dónde tenemos que dirigirnos o cómo podemos superar los diferentes desafíos que se nos presentan. A pesar de que esto puede llegar a estresar los nervios de muchos jugadores, otros parece que han nacido para este tipo de videojuegos.

Bloodborne entra en la lista de esos títulos más difíciles de superar. Son necesarias la paciencia, la constancia y numerosas habilidades para terminarlo al 100%. Si alguna vez has intentado pasarte este exclusivo de PS4 y has acabado tirando la toalla, debes saber que hay un niño de tan solo cinco años que ha conseguido pasarse la entrega de Hidetaka Miyazaki casi sin esfuerzo.

 

El padre del joven explica a través de su cuenta de Twitter que “¡Erza ha vencido oficialmente a Bloodborne! No quiero volver a escuchar a los periodistas y escritores de juegos quejarse de la dificultad de los mismos. No se necesitan “modos fáciles” en todos los juegos. Si mi hijo de 5 años puede hacerlo, tú también puedes”.

Erza Fox, el protagonista de esta increíble hazaña, consiguió pasarse Bloodborne en aproximadamente 21 horas. Esto supone todo un logro teniendo en cuenta de que estamos frente uno de los videojuegos más difíciles de la historia. Sin lugar a dudas, una curiosa historia que anima a no darnos por vencidos y darle una segunda o tercera oportunidad a los juegos que nos han hecho un nudo en la garganta.

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