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Analisis

Castlevania: Lords of Shadow - Mirror of Fate

Los españoles Mercury Steam vuelven a reescribir las lineas generales de una de las sagas japonesas más emblemáticas: Castlevania. Esta vez lo hacen para Nintendo 3DS.

castlevania

Mercury Steam Tres personajes para una gran aventura

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Víctor Sánchez | Madrid
| 21.03.2013 10:26

Las sagas japonesas con más peso específico en la industria del videojuego están perdiendo un poco de su esencia. Las ventas en el país nipón ya no son tan importantes y muchos de sus títulos más exportables no tienen demasiado que hacer contra los grandes pesos pesados de occidente. Esto ha hecho que algunas de las series más emblemáticas surgidas en el país oriental estén siendo tamizadas por el saber hacer de los estudios occidentales. Algunas series como Devil May Cry o Silent Hill están siendo desarrollados en Europa, con diversos resultados.

Pero, sin duda, una de las occidentalizaciones que más han dado que hablar en los últimos tiempos es la de la serie Castlevania, que llegó a PS3 y Xbox 360 hace unos años y que ahora pasa por Nintendo 3DS de la mano de los estudios Mercury Steam. Todo un peso pesado del software español que tiene por sede la madrileña ciudad de San Sebastián de los Reyes.

Dicha adaptación de una serie emblemática japonesa destaca por diversos motivos: es demasiado clásica, sobre todo frente a Silent Hill o Devil May Cry. El primer capítulo de Castlevania data de 1986, mientras que la serie de terror de Konami comenzó en el 99 y la de acción de Capcom en el 2001.

Por otro lado, pese a que no hay dudas de que las aventuras en el pueblo lleno de niebla de Konami o el drama demoniaco de Capcom han surgido de Japón, su estilo está fundido, mezcla conceptos… Castlevania por su lado ha tenido más de 25 años añadiendo tópicos y anquilosándose en una cronología y unos efectos muy arraigados al manga más puro.

Lo cual, sobre todo gracias a entregas tan emblemáticas como el Syphony of the Night de PSX, hace que para los mayores seguidores de las serie les cueste mucho más entender la necesidad de dar un paso en una dirección diferente.

Y eso es precisamente lo que hizo Mercury Steam con Lords of Shadow y lo que hace ahora con su secuela Mirror of Fate.

La entrega de las consolas de sobremesa convertía en látigo de Gabriel Belmont (el primer caza-vampiros del extenso árbol genealógico) en un hack’n slash que poco o nada tenía que envidiar de las espadas de Kratos. A esos detalles metía escenarios 3D, algunos puzles interesantes, una música épica sin tintes J-Pop y algunos final boss antológicos que, sin ningún tipo de rubor, parecían arrancados de Shadow of the Colossus.

Todo demuestra mucho gusto y unas horribles ganas del equipo de desarrollo de convertir este lanzamiento en su juego más importante

Ahora, a lo que vamos. Su primera secuela llega a Nintendo 3DS. Nos entontramos de nuevo con un juego de scroll horizontal en el que controlamos a 3 personajes diferentes en historias paralelas y circulares (el guión está construido para que el final resulte sorprendente, por lo que no vamos a mencionar quienes son esos personajes y mucho menos en el orden en el que aparecen, para no destripar sorpresas).

El juego, evidentemente, intenta coger algunos detalles de títulos antenriores post-SotN. Evolucionamos al personaje, nos movemos por escenarios-sala del castillo. Hay trucos cinematográficos como el flashback, que ya se usaron en, por poner un solo ejemplo, el principio de SotN. En general, puede parecer que nos encontramos con una versión moderna de lo mismo. Sin embargo, el juego que presenta Mercury Steam es mucho menos Castlevania en muchos sentidos. Es más sencillo, se resuelve pronto, no te partes el cráneo intentando averiguar dónde debes ir o cómo solucionar los retos. En su favor, las peleas son más sofisticadas, en su contra, los Final bosses son muy esquemáticos…

Si hacemos la comparación más directa, que sería la de los juegos que Konami lanzó para Nintendo DS sobre la serie, encontramos que mientras que la serie comenzada con Dawn of Sorrow ofrecía una visión casi obsesiva sobre la rejugabilidad de los escenarios y qué podían estos tener escondido, Mirror of Fate se limita a contarnos una historia buena y que se entienda. Y, sobre todo, una historia que engancha a los jugadores y que, gracias a su no excesiva dificultad, muchos jugadores podrán ver en su práctica totalidad (hay una escena de vídeo oculta para los completistas), y no como ocurría con juegos anteriores, más difíciles y, añadidamente, menos interesantes argumentalmente.

Es difícil decir en voz alta que la visión de Mercury Steam es la correcta y la que mejor le viene a Castlevania cuando llevamos 27 años acostumbrados a otra forma de contar la historia. Sin embargo, es imposible negar que el resultado es tremendamente atractivo. El acabado de los gráficos, la banda sonora, las secuencias cinemáticas… Todo, de principio a fin, demuestra mucho gusto y unas horribles ganas del equipo de desarrollo de convertir este lanzamiento en su juego más importante. Y eso no ocurre tampoco todos los días.

Siendo sinceros y esquemáticos, no sabemos decir si Mirror of Fate es mejor que Symphony of the Night. Nos quedamos con que a nosotros nos ha gustado mucho.

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