Análisis

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Te contamos nuestra opinión sobre SouthPark: la vara de la verdad

Son groseros, gastan un humor que puede llegar a desagradar y no tienen un perfil reconocible del objetivo de sus siempre feroces y encarnizadas críticas. Ahora dejan la televisión y se meten, para gozo de todo el personal, en el mundo de los videojuegos.

Que hagan un juego de una serie de televisión no es noticia. Estamos sobrecargados de productos que, en pocas ocasiones, son tan siquiera reseñables. Incluso los intentos de EA de darle dignidad videojueguil a una pedazo de serie como Los Simpsons, se quedó en un mucho ruido y pocas nueces. Aunque, al respecto hay que darle el beneplácito al juego de Los Simpsons de ser notablemente superior en su medio que a la película en el suyo.

Y, con esta premisa, con juegos de Padre de Familia, de Futurama y de otros productos como referente, llega La Vara de la Verdad. Y lo hace con un propósito claro: ser el referente absoluto de cómo llevar una serie a otro medio con éxito. No es de extrañar que lo hayan conseguido, después de todo la película de Southpark es posiblemente la única experiencia de trasvase de medios que se ha realizado con éxito en los últimos 20 años.

Para poder realizar un trabajo fino, una obra a la altura de las circuntanscias se ha elegido a un equipo ganador: los estudios Obsidian Entertainment. A ellos les debemos grandes cosas. De las últimas, Fallout: New Vegas, Alpha Protocol y Star War: Caballeros de la Antigua República II. Vamos, que no se ha contado con unos neófitos en la materia.

Para continuar, se ha huido de tópicos. Todo el mundo espera un juego de plataformas de un producto inspirado en unos dibujos animados. Sin embargo, el propósito de este juego es ser más grande, más espectacular, más profundo, con más historia y con guiños y más guiños al mundo de los videojuegos. ¿Qué género encaja con todo esto? Por supuesto, el rol. Materia en la que Obsidian es referencia, por la imaginación con la que plantean los argumentos en sus juegos (no hay más que pasarse un rato por Alpha Protocol para comprobarlo).

El resultado, lo que tenemos en nuestras manos, es un juego realmente notable, que muestra todo el potencial de la serie y de sus creadores para realizar un proyecto de embergadura de algo que, habitualmente, es tratado por otras compañías como algo de consumo rápido y que no aporta demasiado a los fans del material original.

Ahora, vamos por partes: ¿qué es lo que nos vamos a encontrar cuando pongamos este juego?

El propósito de este juego es ser más grande, más espectacular, más profundo, con más historia y con guiños y más guiños al mundo de los videojuegos.

Como buen juego de rol tendremos que crear a nuestro personaje. En principio, se trata de un niño aparentemente normal (acentuemos el aparentemente, porque escondemos más de un secreto) que se ha mudado a la ciudad que da nombre a la serie. Al dar nuestro primer paseo nos encontraremos como unos matones están pegando a otro niño. Al defenderlo empezaremos nuestro viaje, embarcándonos en una especie de juego de rol en vivo que enfrenta a Cartman, en el lado de los magos, contra Kyle, en el lado de los elfos. Las primeras misiones que realizaremos tendrán mucho que ver con este tema: iremos por el pueblo buscando a luchadores para el frente de los magos, haremos algunos encargos  e iremos conociendo los lugares comunes y a los personajes más característicos de la serie.

Poco a poco, la trama se irá complicando. Cambiaremos de bando, conoceremos a nuestros rivales, aparecerán extraterrestres que querrán hacernos cosas malas (y que en Europa están censuradas), iremos a Canada (recreada como si un Zelda de 8 bits se tratase) y nos enfrentaremos a hordas de zombis nazis (y a sus fetos) en una locura sin veces pocas veces vista en un videojuego.

Para movernos por este mundo, los chicos de Obsidian han usando también todos lo clichés estéticos de la serie, así como su estilo de animación. Aunque, en algunas ocasiones, parece como que no han aguantado más y le han dado un toque de calidad bastante por encima de los utilizados en televisión (y hasta que en la película). En algunos momentos seremos testigos de cambios de cámara, de juego con diferentes planos, que dan sensación de un trabajo más elaborado.

Nos ofrece la posibilidad de elegir un nombre. Da igual lo que hagamos, siempre acabaremos llamándonos Gilipollas

Como siempre, uno de lo temas más importantes a tener en cuenta sobre un juego de rol de estas características, son los combates. En este punto es en el que reside gran parte del peso del juego: dependiendo de la clase que tengamos (mago, guerrero, ladrón y judío) tendremos una serie de ataques especiales diferentes. Los guerreros hacen gran daño, pero de forma individual; los magos tienen ataques más a distancia y en grupo; los ladrones consiguen más dinero al ganar y usan con mayor frecuencia ataques que producen sangrado y asco; mientras que el judío (sí, este es el humor que gastamos) hacen uso de plagas y consiguen golpes más fuertes, pero son más débiles.

Hay que decir que cuando Cartman nos propone este sistema de clases, también nos ofrece la posibilidad de elegir un nombre con el que se refieran a nosotros. Da igual lo que hagamos, siempre acabaremos llamándonos Gilipollas.

Los enfrentamientos, pese a no ser en ningún caso espontáneos a lo FFX, son similares a los que vemos en el rol japonés: ataques por turnos, en los que puedes elegir la acción de tus contendientes (dos por tu equipo normalmente). Durante los ataques del enemigo podrás defenderte, sin recibir penalización de daño y llegando incluso a producir algún ataque por tu parte. El sistema es similar al de juegos como los Mario & Luigi o Paper Mario: debes golpear en el momento exacto, así como esquivar los golpes.

Para subir de nivel a los personajes, así como conseguir nuevas habilidades, aparte de los puntos de experiencia clásicos, tenemos los amigos de Facebook. Aquí todo el mundo anda con una red social. Según vayamos conociendo nuevos habitantes de SouthPark, subiremos en nuestro nivel y nos aceptarán como amigos en la Red Social del juego. Según recibas más amigos, irás desbloqueando nuevos poderes y facultades, mejorando el personaje.

En el lado más artístico, por supuesto, tenemos a Trey PArker y Matt Stone, que han participado activamente en la película, doblando todos los personajes a los que habitualmente prestan sus voces, así como para escribir las lineas de diáologo, inventarse nuevos chistes y buscar el lazo con la serie. Reincidimos mucho en este último aspecto, pero es que es realmente importante haber seguido la serie desde la primera temporada para poder entender gran parte de los chistes que vamos a ver durante la partida. Coleccionaremos chimpokomones, encontraremos el muñeco hinchable de Antonio Banderas en la habitación de la madre de Cartman o, incluso, nos toparemos con Culo Sucio, el bigfoot local con mano de apio y pierna de Ricky Martin que habita en los bosques de SouthPark. Todo lo que haya salido en la serie, por nimio que parezca, tendrá en algún momento la oportunidad de lucirse en el juego. Eso, no vayamos a pensar, no deja fuera a los no seguidores de la pandilla de Cartman, que va. Pero sirve como un refuerzo más en la experiencia si conoces todos los lugares comunes que habitan en ella.

Cabe añadir en este aspecto que, pese a que la serie contó siempre con un doblaje impecable, y que hubiese estado bien escuchar el juego en castellano, se mantiene en la versión española el doblaje original. Por supuesto, el resultado es impecable, pero como que se echa en falta esa opción para el público español. Aunque, claro está, la presencia de SouthPark en nuestra parrilla es hoy en día nula, y la distribución no se mostraría como de mucha posibilidad de éxito en nuestro territorio, lo que sin duda, justifica plenamente la decisión.

SouthPark: La Vara de la Verdad no sólo es el mejor juego que se ha hecho basado en una serie de animación, si no que, además, es un juego de rol bastante competente. La historia que nos cuenta es mejor que la de muchos otros títulos del género, sus ramificaciones, su jugabilidad. Aunque el contenido es una completa e interminable broma, que va sucediéndose a si misma, con ideas cada vez más locas, el envase es realmente bueno. Por todo ello, y sobre todo por el milagro que ha supuesto que un título como éste se salvase de la quema de la venta de las licencias de THQ, merece la pena que cualquier aficionado al rol o al humor más extravagantemente ácido se acerquen por las calles de Southpark a ver qué encuentran. Eso, o los aficionados a los videojuegos con sentido del humor, o a los fanáticos sin mas de la serie. Son tantas las referencias que se esconden en cada rincón, que sería imposible poder contarlas todas.

Víctor Sánchez | Madrid | 30/03/2014

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