¿Quién dijo que sólo a través de una webcam o ciertas páginas podían los hackers obtener todo tipo de datos e información sobre nosotros? Los cibercriminales han evolucionado y dado un paso más allá en los últimos años. Sabiendo de la importancia que tienen algunos videojuegos en el día a día de los usuarios, los hackers utilizan este tipo de ocio como medio para introducir malware.

Así lo ha desvelado la conocida marca Kapersky y que sitúa en el último año nada más y nada menos que 930.000 los ataques que se habrían realizado a usuarios a través de videojuegos. Entre los títulos más populares encontramos Minecraft con más de 300.000 usuarios afectados; seguido muy de cerca por Grand Theft Auto V con algo más de 110.000 usuarios.

League of Legends o Fornite no se quedan atrás, pues hablamos de dos de los juegos más extendidos en ordenadores junto a los anteriormente mencionados. ¿Quedan pues los jugadores de dispositivos móviles libres de posibles ataques? En absoluto. Google Play ha tratado de luchar contra el cibercrimen pero todavía restan muchos flecos por pulir, siendo Clash Royale uno de los productos que más usuarios afectados deja en términos de malware.

Clash Royale | Supercell

A pesar de que siempre deben descargarse aplicaciones oficiales desde tiendas como Google Play o juegos para PC haciendo lo propio desde clientes del tipo Steam u Origin, los usuarios más despistados son los más fáciles de engatusar. FIFA 20 o The Elder Scrolls VI son sólo algunos de los títulos que utilizan los hackers para introducir los virus más peligrosos. ¿Qué tienen en común estos videojuegos? Utilizan la etiqueta ‘filtrado’ para captar la atención del jugador dada la gran ventana de tiempo hasta el lanzamiento oficial.

Desde Neox Games os recomendamos encarecidamente sólo utilizar webs y tiendas oficiales vinculadas directamente a las grandes empresas como Ubisoft, Electronic Arts, Steam, Microsoft o Epic Games por mencionar algunas. Si hablamos de móviles, basta con fijarse en el check oficial del videojuego en cuestión para saber si nos encontramos ante un producto oficial.